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Luisa Espino

Weegee, “Gentío vespertino en Coney Island, Brooklyn, 21 de julio de 1940”. International Center of Photography, Legado de Wilma Wilcox, 1993. © Cortesía del MNCARS

 

Cuando escuchamos por primera vez el título de esta exposición del Museo Reina Sofía lo primero que nos viene a la mente son esos espacios acotados para el juego infantil dentro de las ciudades. Sin embargo, y para el disgusto de aquellos que busquen en ésta una experiencia más lúdica, Playgrounds (traducido como ‘espacios de juego’) es mucho más que eso, es una ambiciosa reflexión articulada en casi una decena de apartados sobre dos temas claves para la sociedad contemporánea: la utilización del espacio público y la organización del tiempo libre. Y sale airosa ante tan altas aspiraciones a pesar de ser a veces algo academicista. Quien planee ir a verla, debe reservarse un generoso hueco en la agenda. No es apta para visitas express.

A través de un inabarcable número de obras, que van desde los Disparates de Goya hasta los vídeos de Oliver Ressler sobre los movimientos de Toma la plaza de 2011, el hilo conductor que vertebra todo este discurso es la capacidad del espacio público como lugar de esparcimiento, escenario de fiestas, protestas ciudadanas y lugar de recreo.

La visita se inicia con “La actualidad del carnaval”, el primero de los apartados en que se divide. Aquí aparece la idea de la fiesta liberadora en la que el desbordamiento popular en las calles está permitido de manera excepcional. Dos vídeos de Marcelo Expósito lo ilustran de manera rotunda poniendo en paralelo desfiles de carnaval y manifestaciones ciudadanas, obras éstas que comparten espacio con Goya, Ensor, Gutiérrez Solana, Maruja Mallo o el movimiento Dadá.

Continuando con una cierta lógica cronológica que recorre la exposición, el apartado “El derecho a la Pereza”, título tomado del ensayo de Paul Lafargue, está dedicado al surgimiento de iniciativas de ocio colectivo como los parques de atracciones o los resorts en la costa. Las fotografías de Cartier-Bresson, Weegee, Martin Parr, Xabier Ribas o Jorge Ribalta suponen un viaje en el tiempo y en el espacio por costas atestadas de gente, playas artificiales en Japón, festivales de música y paisajes industriales escogidos por algunos como escenario para su descanso dominical. Todas estas obras nos hablan de un ‘ocio activo’ que responde a una organización del tiempo libre que sigue el mismo esquema que el del trabajo. Casi al final de la exposición, la instalación de mesas de luz y diapositivas de Fischli y Weiss trae a primer plano imágenes turísticas idílicas con las que se reflexiona sobre la necesidad de salir de la rutina. Encontramos también un ejemplar del ya clásico libro de Robert Venturi Aprendiendo de Las Vegas (1972) sobre la arquitectura de esta ciudad, híbrida, deslocalizada y sin entidad, características que podríamos fácilmente aplicar en la actualidad a muchos otros lugares.

La visita evoluciona con las experiencias surgidas en torno a la Segunda Guerra Mundial de la mano de arquitectos paisajistas como Carl Theodor Sørensen y Lady Allen of Hurtwood, que pusieron en marcha parques en solares abandonados (junk playgrounds) y en zonas bombardeadas (“parques infantiles de aventuras”). También con el catálogo de imágenes de parques de todo el mundo que Peter Friedl lleva realizando desde 1995. Y no faltan las experiencias de acercamiento lúdico a la ciudad del grupo de arquitectos Team X o la deriva Situacionista, así como experimentos en el contexto del museo (Palle Nielsen en el Moderna Museet de Estocolmo, Hélio Oiticica en la Whitechappel o la arquitectura de la propia Lina Bo Bardi para el edificio del SESC de Pompéia).

La exposición se cierra con la segunda parte del título – “Reinventar la plaza”- que hace honor a la utilización de estos nuevos foros populares – Tahrir en El Cairo, Sol en Madrid, Syntagma en Atenas, etc. – como escenario de recientes revoluciones sociales. Encontramos en esta última parte el espléndido dispositivo cinematográfico del colectivo ruso Chto delat? en el que se muestran varios vídeos como el de los sevillanos Flo6x8 que combinan con mucho atino denuncia, tradición flamenca y performance.

En total más de trescientas obras y una compleja y bien anudada idea de fondo que parte del concepto del espacio común como zona de juegos, para reflexionar sobre el diverso uso que se le ha dado. Una reflexión al fin y al cabo sobre cada uno de nosotros en un espacio que nos define como sociedad.


Playgrounds. Reinventar la plaza. Comisarios: Manuel J. Borja-Villel, Tamara Díaz y Teresa Velázquez. MNCARS, Calle Santa Isabel, 52, 28012 Madrid. Del 30 de abril al 22 septiembre de 2014

Texto original publicado en ARTECONTEXTO, julio 2014

Ooops this article is not available in English yet, sorry! But if you are looking forward to reading it please let me know at Luisa Espino and I’ll hurry up!

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