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Las diferentes manifestaciones comprendidas dentro de la estética de la resistencia han construido diversas vías de conocimiento en los desarrollos artísticos de las últimas décadas. Ai Weiwei podría singularizar una de las vertientes de esta estética entendida en un sentido no muy lejano a lo que Hal Foster definió como postmodernismo de resistencia: aquel que piensa políticamente las cuestiones referidas al lenguaje y a la representación. De esta forma, su trabajo parte de la tradición formal y lingüística del arte minimal y conceptual, aunque acabe conscientemente pervirtiendo sus resultados.

Por otro lado, como señaló David Harvey, culturalmente no es posible separar las ecuaciones tiempo y espacio. En este sentido, para situarse ante su obra, es necesario ser conscientes del tiempo y del espacio en los que se produce: el tiempo del capitalismo de Estado en el profundo cambio geopolítico en China durante las últimas décadas, las mismas en las que Ai Weiwei realiza su obra. La gran mayoría de sus trabajos participan, por tanto, de ese tiempo político y de ese espacio cultural y, al igual que ellos, están en continua y vertiginosa trasformación. Esta es una sus características: utilizar y pervertir la tradición cultural china y la artística occidental como actos de resistencia política, para los que se vale de todas aquellas herramientas que le son útiles, ya provengan de una u otra tradición, a las que une como singularidad la rapidez en el empleo de las redes sociales que el capitalismo informacional, por utilizar el término acuñado por Manuel Castells, ha ido proporcionando.

La exposición en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo parte culturalmente de un tiempo y un espacio concretos. Por un lado, nuestra contemporaneidad; es decir, el convulso espacio global geopolítico en el que estamos. Por otro, nuestro propio espacio físico, el antiguo monasterio cartujo unido a la expansión colonial, que en el siglo XIX se transformó en fábrica de loza y porcelana china. Por este motivo, esta muestra tiene como protagonistas los trabajos cerámicos, en un intento de comprender lo que Roger Buergel denominó en documenta12 -la misma en la que participó activamente Ai Weiwei- como migración de las formas.


Different manifestations within the aesthetics of resistance have forged diverse paths of knowledge in the artistic developments of recent decades. One might argue that Ai Weiwei embodies one of the variants of this aesthetics, in a sense not far removed from what Hal Foster defined as the postmodernism of resistance: that which examines issues related to language and representation in a political light. In this respect, his work stems from the formal and linguistic tradition of minimal and conceptual art, even though it ultimately and deliberately perverts the outcome.

However, as David Harvey noted, it is culturally impossible to separate the components of the time-space equation. Consequently, when approaching Ai Weiwei’s work one must be conscious of the time and space in which it emerged: the time of state capitalism during the profound geopolitical changes that have swept across China in recent decades, the same years in which Ai Weiwei created his oeuvre. The vast majority of his creations therefore partakes of that political time and that cultural space and, like them, exists in a state of constant and dramatic transformation. This is one of his defining traits: he uses and perverts the Chinese cultural tradition and the Western artistic tradition as acts of political resistance, employing whatever tools he finds useful for that purpose, regardless of the tradition to which they pertain, and combining them with the singular ingredient of speed in the use of the social networks that informational capitalism, to borrow the term coined by Manuel Castells, has provided.

Culturally speaking, the exhibition at the Centro Andaluz de Arte Contemporáneo is rooted in a concrete time and space: on the one hand, our contemporaneity, the turbulent geopolitical time in which we now find ourselves; and on the other, our own physical space, the old Carthusian monastery with its historical echoes of colonial expansion that was converted into a Chinese porcelain and ceramics factory in the 19th century. For this reason, the artist’s ceramic pieces have pride of place in this show, in an attempt to understand what Roger Buergel described at documenta 12-in which Ai Weiwei actively participated-as the migration of forms.

Luisa Espino

Descending Light, 2007. Cristal, metal, bombillas, cableado eléctrico, 396 x 457 x 681 cm. Colección Helga de Alvear, Madrid / Cáceres. © Foto: Guillermo Mendo, CAAC, 2013

Luisa Espino

Sunflower Seeds, 2009. Porcelana, 5 toneladas. Colección Jan Ghilsalberti, Copenhague. © Foto: Guillermo Mendo, CAAC, 2013

Luisa Espino

258 Fake, 2011. Vídeo-instalación. Colección Helga de Alvear, Madrid / Cáceres. © Foto: Guillermo Mendo, CAAC, 2013

Luisa Espino

Ghost Gu Coming Down the Mountain, 2005. Porcelana roja y blanca, 96 vasijas de 27 x 35 cm c/u. Cortesía de Faurschou Foundation, Copenhague. © Foto: Guillermo Mendo, CAAC, 2013

Luisa Espino

Colored Vases, 2008. Jarras neolíticas (5000 – 3000 A.C.), pintura industrial. Colección Helga de Alvear, Madrid / Cáceres. © Foto: Guillermo Mendo, CAAC, 2013

Luisa Espino

Dropping a Han Dynasty Urn, 1995. Fotografía, 191,5 x 180cm. Cortesía de Ivorypress, Madrid. © Foto: Guillermo Mendo, CAAC, 2013

Luisa Espino

Bubble, 2008. Pillar (11), 2006. Watermelon, 2006. Porcelana. Cortesía de Ivorypress, Madrid. © Foto: Guillermo Mendo, CAAC, 2013

Luisa Espino

S/T (Divina Proportione), 2006. Madera (palisandro amarillo / Huanghuali), ø 169 cm. Colección Helga de Alvear, Madrid / Cáceres. © Foto: Guillermo Mendo, CAAC, 2013


Imagen de la portada: Ai Weiwei, Descending Light, 2007. Cristal, metal, bombillas, cableado eléctrico, 396 x 457 x 681 cm. Colección Helga de Alvear, Madrid / Cáceres. Fotógrafo: Guillermo Mendo

Vista de la exposición Ai Weiwei. Resistencia y tradición en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Avda. Américo Vespucio, Sevilla. Del 1 de febrero al 23 de junio de 2013.

Comisarios: Juan Antonio Álvarez Reyes y Luisa Espino.

Más info: web CAAC.

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