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La figura del peregrino representa para Zygmunt Bauman la metáfora de la modernidad: transitando por un mundo sin límites en busca de su propia identidad y del sentido de su existencia. Para este peregrino “la verdad está en otra parte” y sólo a través del movimiento se puede acceder a ella[1]. Hoy en día, la idea de viajar nos traslada a lugares lejanos donde desconectar de nuestra rutina para después regresar a casa y mostrar las fotografías e historias de las aventuras vividas. El mundo físico se convierte así en escenario de una gran exposición de fotos de paisajes, ciudades y personas[2].

La llegada de las herramientas digitales ha supuesto un gran cambio en la manera de vivir y de contar nuestros periplos actuales. Si bien la fotografía digital ha disparado el número de imágenes resultantes de cada escapada, la aparición de las redes sociales ha transformado la manera de contarlas, alterando incluso los factores espacio-temporales. Ahora muchos viajes los vamos contando en tiempo real y en ocasiones andamos más centrados en compartirlos que en vivirlos. Este bombardeo diario de imágenes es ya tan cotidiano que en ocasiones nos hace dudar de si realmente conocemos estos lugares y a estas personas, si forman parte de nuestra experiencia, o si tan sólo los hemos visto online. Si ya en 1985 Meyerowitz[3] hablaba de que la televisión erosionaba nuestra sensación de la realidad, en 2017, podemos confirmar que Internet y las redes sociales, sin duda, la distorsionan.

El lugar que corresponde, 2015

Andrea Canepa, El lugar que corresponde, 2015. Postales circuladas. Cortesía de la artista y de la Galería Rosa Santos, Valencia

 

La artista peruana Andrea Canepa (Lima, 1980) no es en absoluto ajena a estos viajes cibernéticos. Los dos grandes ejes que articulan su obra basculan en torno a las nociones del tiempo y del espacio vistos a través de una mirada de experimentada archivera que clasifica y organiza con rigor los materiales que más tarde nos presenta. Internet tiene un papel decisivo en estas investigaciones previas como medio de acceso a bibliografía especializada, a materiales de trabajo y al uso de las aplicaciones de mapas, ventas online, mensajería, etc.. En su obra El lugar que corresponde (2015) rescata, con la ayuda de subastas digitales como eBay, postales antiguas de la ciudad de Granada enviadas a lo largo del siglo pasado. Viaja a la dirección de sus destinatarios para fotografiar el estado actual de esas coordenadas y crea con esas imágenes nuevas postales que envía de vuelta a Granada. Son colaboradores y amigos, distribuidos por toda la geografía española en cada una de las ciudades a las que originalmente se enviaron las postales, quienes se encargan de reenviar a Granada las nuevas tarjetas creadas por la artista. El nexo común de todas ellas es la ciudad andaluza, ya sea como remite o como destino y los pequeños textos originales nos retrotraen a un momento en el que viajar estaba sólo al alcance de unos pocos.

Andrea Canepa, Tracking number, 2014 -

Andrea Canepa, Tracking number, 2014 -. Caja de luz, paquete y documentación. Cortesía de la artista y de la Galería Rosa Santos, Valencia

 

Otra obra que también ha viajado, y mucho, con la ayuda del servicio de correos y de varias manos amigas es Tracking Number (2014 – ), un proyecto colaborativo fruto de una cadena de favores que comienza con Andrea Canepa mandando un pequeño sobre a Marsella. Desde entonces, el volumen de este paquete ha ido aumentando con una nueva capa de embalaje en cada parada hasta convertirse en una imparable bola de nieve que rueda por Europa, América Latina, Asia y Oceanía. Cada nuevo destino impregna sutilmente la obra con la huella del país que pisa, siendo su última parada Salamanca, desde donde retomará su tournée una vez finalice esta exposición.

Las señas de Latinoamérica están también muy presentes en Todas las calles del año (2012 – 2015), quizá la obra más conocida de la artista. En ella el paso del tiempo se materializa a través de lugares que toman su nombre de fechas conmemorativas de acontecimientos claves en su historia. Los dibujos y textos que la conforman se presentan en la sala en orden cronológico comenzando por el 1 de enero (de 1959), fecha oficial del triunfo de la revolución cubana. En el proceso de investigación de esta obra se ayudó de aplicaciones digitales de mapas como Google Street View y Panoramio en los que se inspiró para sus dibujos de las calles y bajo los que escribe la historia del acontecimiento que conmemora cada uno de esos lugares. También se presentan de manera cronológica las ochenta y dos fotografías que conforman Future Past Architecture (2015), una obra en la que el tiempo y el espacio son imaginados a partir de fotogramas de películas de Ciencia Ficción en los que aparecen paisajes urbanos ordenados según el año en el que están ambientados. Comienza en 2015 con Volver al Futuro II y termina en el 40.000 con Barbarella.

Vista de la exposición en DA2

Vista de la exposición en DA2

 

El broche final de la exposición lo pone la instalación IECTR 60083 (2017), que muestra todas las variantes de clavijas eléctricas que existen en el mundo. Esta diversidad tiene una explicación muy sencilla: en su origen las infraestructuras eléctricas se desarrollaron de manera independiente en cada país, en un momento en el que la actual globalización quedaba lejos y resultaba difícil imaginar que los dispositivos eléctricos llegarían algún día a ser portátiles. Canepa reúne un muestrario de once clavijas conectadas entre sí por cables en cuyo extremo final se enciende una luz. La electricidad viaja por todos ellos adaptándose a las distintas formas propias de cada lugar.

La verdad está en otra parte nos transporta a lo que los griegos llamaban la ecúmene o zona del mundo conocido, una realidad que Internet ha ensanchado hasta cubrir todo el mundo, porque incluso sin desplazarnos, a través de la Red, se puede acceder a cualquier territorio. La complicidad del servicio de correos, aplicaciones como Google Street Maps, el cine, la Historia y varias manos amigas, nos muestran que son muchas las maneras de viajar, que desplazamiento no es sinónimo de viaje y que podemos viajar también sin movernos del sitio. La definición que da la RAE de viaje como “traslado que se hace de una parte a otra por aire, mar o tierra” se pone aquí en entredicho.

Luisa Espino

[1] Zygmunt Bauman, “De peregrino a turista, o una breve historia de la identidad” en Cuestiones de identidad cultural, Stuart Hall y Paul du Gay (coords.), Buenos Aires, Editorial Amorrortu, 2003, p. 40 – 68.

[2] Carol Crawshaw y John Urry,Tourism and the Photographic Eye, en Chris Rojek y John Urry (eds.) Touring Cultures: Transformations in Travel and Theory, London y New York, Routledge, 1997, p. 176.

[3] Íbid, p. 69.

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Zygmunt Bauman believes that the figure of the pilgrim represents a metaphor of modernity: travelling through a world without boundaries in search of his own identity and the meaning of his existence. For this pilgrim ‘the truth is elsewhere’ and can only be accessed through movement.[1] Nowadays, the idea of travelling takes us to distant places to break away from our routine and then go back home and show the photographs and stories of the adventures we have experienced. The physical world thus becomes the setting of a big exhibition of photos of landscapes, cities and people.[2]

The advent of digital tools has led to a sea change in the way we live and recount our current journeys. While digital photography has multiplied the number of resulting images of each trip, the emergence of social media has transformed the way we talk about them, even altering the spatio-temporal factors. Now we recount many trips in real time and sometimes focus more on sharing them than in living them. This daily bombardment of images is such a common fixture in our everyday lives that it sometimes makes us doubt whether we really know these places and these people, whether they are part of our experience or we have only seen them online. If in 1985 Meyerowitz[3] was already speaking of how television eroded our sense of reality, in 2017 we can confirm that Internet and the social networks certainly distort it.

Andrea Canepa, Todas las calles del año, 2012 - 2015.

Andrea Canepa, Todas las calles del año, 2012 – 2015. Dibujo, acuarela, tinta y bolígrafo sobre papel. Cortesía de la artista y de la Galería Rosa Santos, Valencia

 

Peruvian artist Andrea Canepa (Lima, 1980) is not at all alien to these cybertrips. The two core ideas of her work have been organised around the notions of time and space through the eyes of an experienced archivist who painstakingly classifies and organizes the materials that she later presents to us. Internet plays a decisive role in this previous research as a means of accessing specialized bibliography, work materials and to use the applications of maps, online sales, messaging, etc. In her piece El lugar que corresponde (2015), she rescues, with the help of digital auctions such as eBay, old postcards of the city of Granada that were sent during the past century. She travels to the address of their respective recipients to photograph the current state of those coordinates and with those new images she creates postcards that are then sent back to Granada. It is her friends and collaborators, distributed throughout the Spanish territory in each of the cities where the postcards were originally sent, who are responsible for forwarding to Granada the new postcards created by the artist. The common theme of all the images is the Andalusian city, either as a return address or as a destination address, and the brief original texts take us back to a time when travelling was the privilege of a few.

Another work which has also travelled a lot with the help of the post office and several friendly hands is Tracking Number (2014 – ), a collaborative project resulting of a ‘pay it forward’ chain that began with Andrea Canepa sending a small envelope to Marseille. Since then, the volume of this bundle has increased with a new layer of packaging at each stop, turning into an unstoppable snowball rolling across Europe, Latin America, Asia and Oceania. In each new destination, the country in question leaves a subtle trace in the work. The last stop of its journey is Salamanca, from where it will resume its tour once this exhibition is over.

Andrea Canepa, Future Past Architecture, 2015.

Andrea Canepa, Future Past Architecture, 2015. Impresión digital sobre papel Hahnemühle. Cortesía de la artista y de la Galería Rosa Santos, Valencia

 

Signs of Latin America are very present in Todas las calles del año (2012 – 2015), perhaps the best-known work of the artist. In it, the passage of time is materialized through places that take their name from commemorative days in order to remember key events in their history. The drawings and texts are placed in the room in chronological order starting by the 1st of January (of 1959) — official date of the triumph of the Cuban Revolution. In the process of investigation for this work, the artist uses digital mapping applications such as Google Street View and Panoramio to find sources of inspiration for her drawings of the streets, underneath which she writes the history of the event that each of those places commemorates. Also in chronological order are the eighty-two photographs that comprise Future Past Architecture (2015), a work in which time and space are imaginary, taken from stills from Sci-Fi films’ urban landscapes that have been sorted according to the year in which the films are set. It begins in 2015 with Back to the Future II and ends in the year 40 000 with Barbarella.

The coda of the exhibition is the installation IECTR 60083 (2017), showing all the different types of electrical plugs that exist in the world. This diversity has a very simple explanation: originally, electrical infrastructures were developed independently in each country, at a time in which the current level of globalization was still very far away and it was difficult to imagine that electrical devices would someday become portable. Canepa brings together a collection of eleven plugs connected by cables at the end of which there is a light. Electricity travels through all of them adapting to the different forms which are typical of each place.

The Truth Is Elsewhere takes us back to what the Greeks called the oecumene or known world, a reality that Internet has enlarged to cover the whole world, because even without travelling, through the Internet, one can access any territory. The collaboration of the postal service, applications like Google Street Maps, cinema, history and several friendly hands show us that there are many ways to travel, that displacement is not synonymous with journey, and that we can also travel without moving from where we are. The definition that the Oxford Dictionary gives of a journey as ‘an act of travelling from one place to another’ is called into question here.

[1] Zigmunt Bauman, ‘From Pilgrim to Tourist – or a Short History of Identity’, in Stuart Hall and Paul du Gay (eds.), Questions of Cultural Identity, Thousand Oaks, Sage, 1996.

[2] Carol Crawshaw and John Urry,Tourism and the Photographic Eye, in Chris Rojek and John Urry (eds.) Touring Cultures: Transformations in Travel and Theory, London and New York, Routledge, 1997, p. 176.

[3] Ibid., p. 69.


DA2, Salamanca, 04.02 – 21.05.2017

Artistas: Andrea Canepa

Comisariado: Luisa Espino

Foto portadaIECTR 60083, 2017. Cables, enchufes, lámpara. Cortesía de la artista y de la Galería Rosa Santos, Valencia

Visita virtual 360º a la exposición.

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